MENSAJE
DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO
Roma, 1 diciembre 2004
Prot. N. 377/ 2004
Queridos hermanos:
Acaba de comenzar el tiempo de Adviento, y la
Iglesia, con las palabras de la Liturgia, nos invita a unirnos a la
espera y a las aspiraciones profundas de la humanidad y hacer nuestras
sus palabras: “¡Cielos lloved vuestra justicia, nubes dadnos al
Justo!”.
En una tierra reseca por el egoísmo y la
violencia, Dios viene para ser el Emmanuel, el Dios con nosotros.
Solidario con nosotros, se hace cargo de nuestra humanidad y, como
Salvador, hace germinar en la dura tierra de la historia una vida
nueva, como la lluvia en tierra requemada.
El misterio de la encarnación que nos
preparamos a celebrar es también el misterio de la misión.
Dios, que nunca ha sido soledad, sino Amor y
Comunión, continúa comunicándose y
convocándonos para difundir amor, comunión, solidariedad.
Dehonianos en misión, acojamos el Verbo que se hizo carne y vino
a habitar en medio de nosotros con la disposición de quien
quiere salir de sí mismo e ir al encuentro del otro, con un
corazón abierto y solidario.
Acercándonos al final de este año, no
podemos dejar de reconocer cómo Dios ha caminado con nosotros y
haya hecho brotar la vida en los surcos de la Congregación, que
a veces pueden parecernos un tanto estériles, especialmente en
ciertos contextos.
Quisiéramos indicar algunos de estos signos
de vida e invitaros a una actitud de agradecimiento por la
acción de Dios en medio de nosotros:
- La lectura del Decreto sobre el milagro atribuido al P. Dehon que
ha abierto el camino a la próxima Beatificación. Este
decreto no es sólo una etapa de un proceso formal, sino una
confirmación ulterior de que la vida dehoniana es un camino de
plenitud de vida, una camino de santidad.
- Varios elementos nuevos en la “geografía” y
estructuración de la Congregación:
- Venezuela ha
comenzado su camino como Región (enero).
- La Congregación ha iniciado una nueva
presencia en Angola y ahora está al servicio de aquella Iglesia,
con 4 cohermanos responsables de una parroquia, con casi 500.000
personas (marzo).
- Dos hermanos viven en Vietnam hace varios meses y
han recogido indicaciones y contactos para poder dar pasos ulteriores
con vistas a una presencia definitiva (marzo).
- Uruguay se ha convertido en distrito y con ello ha
logrado una mayor dinamicidad para una presencia significativa en
América Latina (agosto).
- Las provincias de los Países Bajos y
Flamenca han decidido emprender un camino de confederación que
las llevará a una más estrecha colaboración y
apoyo recíproco (noviembre).
Estos elementos no son un puro trabajo
de reestructuración interna de la Congregación o de
ajuste jurídico, sino un camino de fidelidad a la misión
que nos ha sido confiada para el crecimiento del Reino de Dios, una
fidelidad que exige: vigilancia, novedad de vida y capacidad de
adaptación aun en las estructuras.
- Ha sido el primer año completo de actividad para nosotros
como directivo general. Un tiempo en el que hemos aprendido a programar
y trabajar juntos, y especialmente en las visitas a las provincias, en
el conocer a la Congregación. Además de la experiencia de
comunión y a la oportunidad de aprender mucho de vosotros,
podemos testimoniar la generosidad y el amor con los que tantos
cohermanos hace de su vida un don.
- El encuentro de Superiores Mayores que se ha realizado en Roma
durante el mes de octubre, donde, en un cierto modo, han confluido los
muchos contactos tenidos durante las visitas y las actividades
realizadas. El encuentro se ha enriquecido también por la
presencia de los responsables de las nuevas realidades que por
dimensiones, o por ser muy recientes, no son todavía
identificables con la calificación de provincia, región o
distrito, pero son una expresión importante de lo “nuevo” y de
la vitalidad de la Congregación. En él hemos vivido una
rica experiencia del “nosotros Congregación”, y ha sido un
momento de corresponsabilidad, solidaridad y apoyo mutuo en el proceso
de refundación, que en el último Capítulo General,
hemos querido emprender juntos.
Durante el encuentro:
- Hemos determinado
el tiempo (mayo 2006) y lugar (Polonia) de la próxima
Conferencia General, que tiene como objetivo la reflexión sobre
nuestra misión y una nuevo impulso a la actividad
misionera.
- Se dan las indicaciones para el curso de formadores
scj. que tendrá lugar en Roma, a partir de octubre 2005 con una
duración de un año. Será un experiencia de vida
comunitaria dehoniana además de un acercamiento
sistemático a nuestra espiritualidad. El curso quiere ser un
gesto de acogida a la vida y de confianza en el futuro, dado que la
casi totalidad de los participantes previstos vendrá de
realidades en las que nuestra presencia es relativamente reciente,
realidades, por otra parte, en las que se percibe el florecer de
vocaciones a la vida religiosa.
- La preparación y realización del
curso para formadores exige una reflexión sistemática
sobre nuestra espiritualidad y un compromiso de asimilación para
que resulte vida; además de los participantes, este camino de
profundización nos compromete a todos nosotros. Por esto hemos
pedido el ser ayudados por la comisión teológica,
nombrada recientemente, para tomar y encontrar los caminos de
difusión de la riqueza espiritual que el P. Dehon nos ha dejado.
- Nos hemos comprometido a una mayor
condivisión entre nosotros de personas y recursos.
- La jornada de la memoria dehoniana celebrada como
Congregación por primera vez hace algunos días. En ella
hemos hecho memoria de quienes son nuestras raíces, y entre
ellos, de modo particular, aquellos que han testimoniado con el
derramamiento de su sangre su consagración a Dios y al Reino.
Hacer memoria no es mirar hacia atrás, sino sentirnos
alimentados y sostenidos por la fe de quienes nos han precedido, es una
celebración de la vida, de aquella vida que el Dios-con-nosotros
ha venido a compartir y que para Él supera los límites
del tiempo.
- La relación de acontecimientos o iniciativas a las que
hemos hecho referencia arriba, no es exhaustiva; el elenco de las
señales de vida que Dios ha suscitado entre nosotros
podría ser mucho más largo. Deberíamos recordar:
capítulos provinciales celebrados en algunas provincias,
iniciativas apostólicas o de formación permanente
particularmente significativas.
- Recordar también los 46 jóvenes que han profesado
en el Instituto o los 102 novicios que han ingresado en el noviciado
durante este año. Cada provincia, cada comunidad, cada uno de
nosotros está invitado a pararse y contemplar cuanto Dios ha
sembrado sobre su tierra y manifestar su agradecimiento.
En todos estos acontecimientos que hacen referencia
a la vida de nuestra Congregación, descubramos los signos de la
presencia solidaria de Cristo, el Dios-con-nosotros, y en esta
experiencia se enraíza nuestra vida como dehonianos que queremos
manifestar por nuestra parte con una presencia solidaria entre hermanos
y hermanas que condividen la misma sed de justicia, de paz, de
bien, de Dios.
Un nuevo año está para comenzar, un
año en el que la Iglesia nos invita a vivir en una actitud
eucarística. La invitación es para profundizar en este
don central para la vida de la Iglesia, pero sobre todo para
contemplarlo y dejarnos transformar en pan partido. Como dehonianos
acojamos en esta exhortación, dirigida a todos los cristianos,
una llamada a dejarnos penetrar por la dimensión
eucarística sin la cual, hablar de espiritualidad dehoniana
perdería todo su significado. En la Eucaristía,
diariamente celebrada y adorada, encontramos una fuente que fecunda
nuestra vida, nuestras comunidades, el servicio apostólico y de
caridad.
En los próximos meses esperamos tener la
gracia de celebrar la Beatificación del Padre León Dehon.
Gracia a la que es preciso abrir el corazón con una
adhesión personal al proyecto de Dios sobre la
Congregación, un proyecto que seguramente la lleva a ir
más allá y que encontrará en la próxima
Conferencia General sobre las misiones y en el trabajo de
preparación de la misma, nuevas motivaciones y energías.
Dios que viene a “visitarnos del alto como sol que
se alza” (Lc 1,78b) es quien realizará el augurio de paz y de
vida en plenitud que formulamos para todos vosotros y para todo hombre
y mujer de la tierra.
¡Feliz Navidad!
P. José Ornelas Carvalho scj
Superior General
y su Consejo